Cuidado: Puntas.

Filosas, mínimas, pequeñas, gruesas, sintetizadoras, buenas, malas, rotas, lugar geográfico, léxico de una persona con acento gangoso que alardea por haber ido a hacer de pelotudo a Punta del Este. Todas opciones para poder definir una punta. Pienso en las diferentes acepciones que se le dan al concepto (uno de los tantos ejemplos de como se resume el idoma oral al uso mínimo e indispensable). En este caso vamos a realizar una reflexión para descubrir algo escalofríante y peligroso que hay acerca de ella. Aquí va:

¿Que dice el diccionario? Extremo agudo o afilado de algo, generalmente alargado. Contundente.

¿Que sucede con ello? Si pensamos en los extremos agudos y afilados, generalmente pensamos en algo peligroso, algo cortante o algo hiriente. No nos equivocamos. Las puntas son unas turras. Son perseverantes, son poco expresivas, incluso son irreverentes. Efectivamente estamos ante una amenza encubierta. Sus métodos son silenciosos, son calculadores, son dificiles de anticipar, son veloces. No amenazan, pero observan con paciencia los movimientos. Tomemos algunas famosas para aclarar de que es lo que estamos hablando. Por ejemplo, la punta del iceberg que chocó con el Titanic. Ella culpable por ser quien confundió con su aparente fragilidad, cuando debajo escondió un tremendo pedazo de hielo maciso que logró hundir uno de los barcos mas grande de la historia naval. Otra muy reconocida y de la misma manera omitida es la punta de la “Espada de Damocles”. ¡Sinverguenza ella! Colgando sobre las cabezas de los poderosos y no tan poderosos, ella es la que se contonea esperando pacientemente poder ejercer sus ansias de destrucción. Evidentemente, estamos descubriendo un enemigo histórico encubierto por grandes y petizos. Por último, la magnánima e inmaculada putísima punta de la ventana. Y acá nos ponemos de pie. Si hay una punta que me ha generado odio, rencor, aversión, pulsión libidinal y no libidinal, estremecimiento nervioso, rabia y otros sentimiendos que ayudan a la destrucción masiva es la punnnta de la ventana. Fría y calculadora; infalible y sumisa. Estamos ante una poderosa forma de generar odio colérico a cualquier mortal. Su golpe mortal es en la cabeza. Salve.

¿Que se puede hacer contra ello? Nada.

¿Que conlusiones podemos sacar? Con las puntas jamás podremos conseguir la paz mundial, ni siquiera John Lennon estuvo excento de ellas. Desde Ramsés y Alejandro Magno, hasta nuestros contemporáneos, nadie ha podido erradicar y estar alejado de las puntas de las mesas, las ventanas, los estantes, las camas, etc!. El mundo humano está hecho en puntas.

¿Porque el hombre piensa con puntas? No lo sabemos aún, tampoco sabemos si lo vamos a saber.

P.D.: ¿Por que esta dedicatoria? Ayer estaba buscando unos libros que había puesto en algún lugar, unos diez minutos antes los había acomodado en algún lado que mi mente bloqueó. Cuando, sobresaltado recordé donde los había ubicado,  me levanté con mucho ahinco para celebrar cuando inesperadamente se interpuso la nefasta punta de un estante con mi cabeza. Soy una víctima más.

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~ por Louie El Bocon en junio 7, 2010.

3 comentarios to “Cuidado: Puntas.”

  1. Lo que tienen las puntas es algo envidiable y que a la mayoría de las personas les cuesta encontrar: gracia. Es practicamente IMPOSIBLE no reirse al ver a alguien golpearse con una punta de una mesa o de una ventana. Louie, aunque te duela, yo me hubiese reido en tu cara si te veía golpearte con ese mueble…como vos lo hubieras hecho de mí.
    Puntas…las envidio. Tienen esa capacidad de aparecer y generar esa gracia impredecible. No repiten el chiste dos veces seguidas, tienen timing, saben cuando aparecer y cuando no. Todas unas expertas en el arte del humor.

  2. Muy cierto Coyote. Tienen una gran habilidad para el humor también. Son muy astutas.

  3. No dejemos la habilidad que han logrado adquirir estas puntas desde el comienzo de la civilización…. con el famoso juego demoniaco de…. “Juego a 2 puntas”. Ya le paso a Eva no sabiendo si quedarse con Adan o con la Manzana. Le paso a Frodo no sabiendo si quedarse con el anillo o destruirilo… Le paso a Fort con Silvina Escudero y Virginia Gallardo. Puntas: “Cortenlá”.

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